viajando por tu cuerpo

Incansable viajero
llego hasta tu tierra sagrada.
En tu lecho, tu cuerpo desnudo
se dibuja cual montaña misteriosa y prometedora.

Paciente explorador, me abandono
lentamente, en tu paisaje.

Mis labios, sedientos
se detienen en la fuente de tu boca
saboreando tu primera miel
de la mañana.

Mis manos, inquietas,
forman un diminuto ejército de dedos
que se apresuran
a perderse
en la espesura de tu cabello.

Despacio, inclino tu rostro dormido
besando tus párpados abandonados.

Mientras tu cabeza
se sumerge en la almohada para recibir el gran sueño,
mis dedos, capitaneados por mis besos,
exploran curiosos la finísima arena de tu piel.

Al descender de tu relajado rostro,
tu cuello indica a mis ojos
el camino de tu cuerpo.
Unos diminutos besos de agradecimiento
y un hasta pronto, son su despedida.

Bajo tu garganta,
dos sinuosas dunas franquean mi camino.
Pero mis dedos, presurosos,
se disponen a escalar,
resbalando una y otra vez,
en su frenesí por llegar a su cima.

En lo alto, dos delicadas rosas
esperan impacientes
con el incipiente ofrecimiento
de sus temblorosos pétalos
llenos de rocío.

Mi boca, sedienta,
aplaca una vez más, la insaciable sed
del maravilloso viaje.

Pero el rocío de tus pechos
es sólo la efímera promesa
de tu próximo valle fértil.

Es la puerta que se abre
hacia la delicada llanura de tu vientre
que se torna cálido
con los primeros rayos de sol
de media noche.

Mi pequeño ejército
abandona celoso y receloso
la cima de tus senos
para llegar a tu llanura impaciente.

Mis dedos,
como pajarillos sorprendidos
por la incipiente tormenta,
buscan cobijo en cada poro de tu ser,
en cada escondite de tu cuerpo.

Fuera, llueve.
Las primeras gotas de pasión arrecian
al besar tu cuerpo encendido,
que se estremece inquieto
bajo los destellos multicolores
del deseo.
Toda la geografía de tu cuerpo sedienta
espera impaciente destellos de relámpagos
anunciando el gran torrente
que arrasa todo.

Finalmente, tu sexo.

Bajo la frondosidad de su vello
se agita una nueva tormenta
recibiendo y regalando
húmedas fragancias.

Bajo mi ser
se abre fértil y ansioso
como fuente de vida
bajo tierra mojada.

La luz, cegadora,
de un rayo purificador
inunda tu ser y el mío
en la explosión de tormentas
que se funden en un sólo suspiro.

Deja de llover.

Los ecos, ya lejanos,
de las últimas gotas de lluvia,
sobre los cristales,
se pierden en la noche.

Y los espíritus renovados
de nuestros cuerpos exhaustos,
en el infinito…

Autor  Greg D.

Házme el amor

En esta noche fría mi cuerpo te desea
velas perfumadas y música romántica,
me hacen llenarme de emoción y deseo
solo necesito tu cuerpo y el mío.

¿Ven amor vamos a sentirnos?
dibuja mi silueta con tu aliento
y descubre lo que hace vibrar mi cuerpo
penetra tu esencia de hombre hasta por mis venas
¡y déjame, por esta noche, ser yo la que domine tu hombría!
Despójate de tus cinco sentidos
hazme el amor salvajemente
suelta esa fiera que llevas por dentro
muerde, besa y lame cada parte de mi cuerpo.

¡Hazme el amor en esta noche!
No te rindas a la razón, déjame hacer locuras contigo
para que sientas en ti el fuego que arde y de mi destila
descubre en esta locura lo más íntimo de mi cuerpo.

¡Hazme el amor en esta noche!
¡Entrégame tu miel y tu vino!

De la red desconozco el autor

Unha noite na eira do trigo

…….


Unha noite na eira do trigo
ó reflexo do branco luar
unha nena choraba sen trebolas
os desdéns do ingrato galán.

E acoitada entre queixas dicía
xa no mundo non teño a ninguén,
vou morrer e non ven os meus ollos,
os olliños do meu doce ben.

Os seus ecos de malencolía,
camiñaban nas alas do vento
e un lamento…. repetía…
vou morrer e non ven o meu ben.

Lonxe dela de pé sobre a popa
dun leve e negreiro vapor
emigraba camiño de América
vai o probe e infeliz amador.

E o mirar a sentis anduriñas
cara a terra que deixa cruzar
quen poidera dar volta, pensaba
quen poidera con vosco voar.

Mais as aves e o buque fuxían,
sen ouir seus amargos lamentos,
soio os ventos repetía,
quen poidera convosco voar.

Noites craras de aromas e lúa,
dende entón que tristeza en tempos hai
pros que viron chorar unha nena
pros que viron un barco marchar.

Dun amor celestial verdadeiro,
quedou soio de bagoas a popa
unha cova un outeiro
e un cadavre no fondo do mar…

Obra de Manuel Curros Enríquez

Me apago en tus labios

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Labios aterciopelados
lamen la piel
centímetro a centímetro
cogen
el físico tremor

A pocos pasos del Edén
ganan espacio
con ojos cerrados
sin alguna pausa

Entre los pétalos se conceden
ansiosos no dudan
rezando de rodillas
en solitario cetro

Movimientos eufóricos
elevan ligeras glosas
y excelsos tenues toques
me ven morir

Greg.D.

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Fuente de la vida

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El sol colorea el día.
El canto de los pájaros,
da vida a mis sueños,
el susurro de los árboles.
componen notas jamás oídas.

Luego,
tu mano,
acaricia  mi piel,
y tus ojos,
despiertan mis sentidos.

Nuestros movimientos
como nubes,
sobrevuelan los pensamientos más íntimos.

Saboreo tu dulce fuente de vida,
tus respiros crecen
los escalofríos,
invaden mi cuerpo.

Como dos almas en un solo cuerpo,
siento tus latidos en mi pecho,

Más y más
como una rosa,
dirigida hacia el sol,
tu ser mujer se expande en mí.

Una caricia,
deja nuestros deseos aún encendidos.

https://i0.wp.com/www.dudimundo.com/gif/barras%5Fseparadores/imagenes/barra19.gifGreg